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Más allá de la foto: lo que nos enseña un sistema lechero argentino sobre el valor a largo plazo

San Félix lleva muchos años trabajando con genética lechera roja de VikingGenetics, no por ideología, sino porque las vacas se adaptan a la realidad de la granja.

En la ganadería lechera, el rendimiento muchas veces se mide como si fuera una foto fija: un pico de producción, el dato de un control lechero o una vaca en su mejor momento.

En VikingGenetics vemos una y otra vez que basarse solo en momentos puntuales o en mediciones aisladas puede dar una imagen incompleta del rendimiento real.

El verdadero valor se demuestra con el tiempo: lactancia tras lactancia, estación tras estación y bajo las presiones normales de una granja. No está en lo que luce bien durante un momento, sino en lo que sigue funcionando cuando las condiciones no son perfectas.

San Félix, una explotación lechera semipastoril en Argentina, es un buen ejemplo de esta mirada a largo plazo.

Vaca VikingRed en el prado

Entender a la vaca dentro del sistema

«Una vaca puede verse muy bien en una foto», dice Elisabeth Avendaño, que dirige San Félix junto con su familia.

«Pero la foto no te dice si de verdad encaja en tu sistema».

En San Félix, las vacas se evalúan a lo largo de los años, no por momentos puntuales. La fertilidad, la facilidad de parto, las patas y pezuñas, la funcionalidad de la ubre, la persistencia de la lactancia y la longevidad no son rasgos teóricos: son factores que determinan si la producción de leche puede seguir siendo económicamente sostenible.

Hoy, el rebaño incluye vacas en su novena y décima lactancia, con una media estimada de cinco a seis lactancias. Esa longevidad no es casualidad. Es el resultado de decisiones constantes en la elección de toros, priorizando aquellos que transmiten vacas sanas, productivas y fáciles de manejar a lo largo del tiempo. Esto reduce los descartes involuntarios y permite que las vacas completen más lactancias productivas durante su vida.

vaca VikingRed

Un sistema que deja ver la solidez

San Félix trabaja con un sistema semipastoril que combina pastos, ensilado, maíz y otros cultivos forrajeros. Un punto importante es que las vacas adultas no reciben concentrado.

«En un sistema como este, no hay mucho margen de maniobra», explica Elisabeth. «O la vaca rinde, o no rinde».

Cuando no hay grandes aportes externos, las debilidades biológicas se ven rápido. Las vacas que requieren atención constante resultan costosas. En cambio, las vacas con buenos rasgos funcionales muestran su valor precisamente porque el sistema no tapa la fragilidad. Las vacas equilibradas se pagan solas al mantenerse sanas y sin problemas en condiciones normales de trabajo.

«Una granja ya tiene suficientes cosas que resolver», afirma Elisabeth. «Si las vacas suman más problemas, todo el sistema se vuelve pesado».

Piel de becerro VikingRed

La genética como parte de la estabilidad

San Félix lleva muchos años trabajando con genética lechera roja de VikingGenetics, no por ideología, sino porque las vacas se adaptan a la realidad de la granja.

Cuando Elisabeth describe lo que más importa en la selección, el orden es siempre el mismo:

  • La vaca debe quedar preñada.
  • El parto debe ser rápido, fácil y sin necesidad de asistencia.
  • Debe caminar bien y mantenerse sana sobre patas y pezuñas fuertes.
  • La ubre debe funcionar bien a lo largo del tiempo.
  • Debe ser longeva y duradera.

La producción importa, pero solo si la vaca puede funcionar bien dentro del sistema en el que vive.

Este enfoque fue especialmente importante durante periodos difíciles, incluidos problemas sanitarios que obligaron al sacrificio de animales y generaron incertidumbre. A pesar de esos contratiempos, el rebaño siguió siendo funcional, apoyado por un flujo constante de novillas de reposición. Como resultado, la producción se mantiene estable incluso bajo presión, sin comprometer la estructura del rebaño a largo plazo.

«Cuando la reproducción funciona», dice Elisabeth, «tienes margen de maniobra. Y en una granja lechera, esa flexibilidad vale mucho».

VikingRed

Perspectiva, no promoción

Elisabeth ha trabajado con genética VikingRed tanto como productora como, más adelante, como distribuidora. Esa doble perspectiva forma parte de la historia y se explica con claridad.

Lo que da peso a su voz no es la promoción, sino décadas de experiencia real y la disposición a ser crítica cuando las cosas no funcionan como se esperaba.

«No estoy defendiendo una marca», afirma. «Estoy defendiendo algo que he visto funcionar».

Para VikingGenetics, esa perspectiva es importante. La genética debe demostrar su valor en el día a día de la granja, no solo en modelos de datos o catálogos, sino en vacas que funcionan año tras año en condiciones reales. Porque cualquier otra cosa cuesta tiempo, salud y dinero.

Piel de becerro VikingRed

De las fotos puntuales al valor a largo plazo

San Félix no es un modelo universal. Cada granja tiene sus propias condiciones, su historia y sus límites.

Lo que sí muestra con claridad es una forma de entender a la vaca que va más allá de los momentos puntuales y de las cifras máximas:

  • Lo que destaca a corto plazo puede salir caro.
  • La estabilidad biológica sostiene la sostenibilidad.
  • Los rasgos funcionales reducen la fragilidad del sistema.
  • La longevidad es una ventaja estratégica.

En conjunto, estos rasgos definen a las vacas que aportan valor no solo en picos aislados, sino durante toda su vida productiva.

«Una buena vaca no requiere que inventes un sistema especial para ella», dice Elisabeth. «Ella encaja».

Y ahí es donde realmente se crea el valor a largo plazo.

Granja San Félix, Argentina
Criar las vacas del futuro Descubre VikingRed
La mano de un granjero sobre una vaca VikingRed
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